Invitacion 2-jornada TIC

A la hora de pensar una escuela con un diseño que asuma las TIC aparecen algunas dificultades en relación a su implementación: infraestructura física; organización del tiempo y del espacio; recursos materiales y humanos; acciones formativas y capacitación; etc. Las transformaciones de este diseño no pueden imponerse verticalmente, de manera externa, sino que la misma escuela debe decidir involucrarse en este proceso de transformación, el cual alcanzará mayor repercusión cuando las políticas y los programas elaborados para su aplicación se conciban en un contexto más amplio de desarrollo cultural, pedagógico, social y económico para todos.


Actualmente, al paradigma pedagógico asumido desde las TIC, lo llaman “edu-tecno-comunicación” como convergencia cultural, tecnológica, cognoscitiva, lingüística y estética, donde la interactividad participativa convierte a las personas e instituciones en productores activos. Se trata de una innovación tecnológica que suscita en la escuela una transformación pedagógica, didáctica y metodológica. Para esto es preciso comenzar formando a los nuevos docentes y a los que están en ejercicio. El proceso es tan dinámico como las mismas tecnologías y exige una capacitación permanente.
La formación inicial y la práctica docente tienen que redefinirse. Durante más de un siglo, el rol docente se construyó centrado en la transmisión de conocimientos desde el paradigma conductista y vertical del maestro como agente reproductor de la hegemonía cultural a partir de una tradición selectiva. Ahora hay que pasar del docente transmisor, al mediador y del aprendizaje competitivo, al cooperativo.

En la actualidad el avance científico y tecnológico fomentan saberes en torno a la información y el conocimiento, su procesamiento y transmisión, y las competencias docentes. Desde esta perspectiva, las TIC posibilitan la construcción de habilidades cognitivas, creativas y comunicativas que modifican los paradigmas pedagógicos. Esto implica una transformación de las prácticas formativas, las concepciones y de modos de trabajo; organización de las clases más flexibles, dinámicas y creativas.
Los procesos de enseñanza y aprendizaje con la inclusión de las TIC desde una perspectiva integral implican, no sólo un diseño pedagógico distinto sino una mirada diversa de significar y construir una sociedad y una escuela diferentes en las que los medios juegan un papel relevante. La construcción y transmisión de conocimientos desde las mediaciones de las TIC apelan al diseño, elaboración e incorporación creativa de los materiales educativos.
Las TIC en la formación del docente y en los procesos de aprendizaje requieren de capacitación y alfabetización para las competencias técnicas acerca de su uso. El concepto de competencias apunta a desarrollar capacidades que trascienden a la mera tecnología. Las competencias son capacidades complejas e interrelacionan saberes, prácticas y actitudes desde la dimensión instrumental para el manejo de las TIC; la dimensión cognitiva apunta al uso inteligente y crítico de las mismas para la construcción y transmisión de conocimientos; la dimensión actitudinal se requiere como disposición positiva y creativa hacia las TIC; la dimensión axiológica es necesaria para el uso ético y crítico de las mismas en la promoción de valores; la dimensión humana integral nos ayuda a descubrir que las TIC son instrumentos al servicio del proceso educativo y, por último, la dimensión pastoral o evangelizadora nos hace verlas como herramientas para la nueva evangelización.
Sobre la bases de estas competencias, el rol docente se ejerce como un facilitador o mediador del aprendizaje con tecnologías; orientado al desarrollo de competencias que diseñen situaciones de aprendizaje que incluyan a las TIC permitiendo la construcción colaborativa y crítica de los diversos saberes. Todo esto demanda no sólo un cambio metodológico -en relación a las estrategias de enseñanza, aprendizaje, planificación y evaluación- sino una transformación en el modo de asumir y pensar la formación y la práctica docente.
La inclusión de las TIC da la posibilidad de modificar estrategias metodológicas y de revalorizar el protagonismo del estudiante en su propia formación. Hay un nuevo perfil del alumno “nativo digital” perteneciente a la “generación Net”. La educación virtual es una experiencia que facilita el aprendizaje mediante acciones colaborativas, despertando en los alumnos el principio de interacción propio de la Web 2.0. Pedagógicamente tenemos que cambiar. El docente tiene que modificar la pregunta disparadora ante el abordaje de un contenido. Las respuestas no pueden ser las mismas porque el alumno ha cambiado.
Los alumnos ya no son pasivos receptores sino que se constituyen en agentes activos y colaborativos de la construcción del conocimiento. Son tecnófilos, poseen una asombrosa capacidad de adaptación a las actividades con las TIC, hábiles para la comunicación interactiva y simbólica, predominantemente activos, visuales, propensos al intercambio, emprendedores, con un gran nivel de decodificación visual o iconográfica, con procesos de atención con márgenes amplios, parecen dispersos pero atienden, de modo simultáneo, a más de una tarea, estableciendo —con el aprendizaje— un carácter lúdico y vital. Aprenden ludo-técnicamente, por placer, a partir de un sano “hedonismo pedagógico
También hay un nuevo rol: el referente TIC, coordinador TIC, diseñador instruccional o facilitador. Este rol está asumido por un profesor-motivador que ayuda a diseñar o a adecuar el PEI, incorporando el paradigma pedagógico-pastoral de las TIC viable para la comunidad, además actúa como mediador entre la gestión institucional, el saber docente y el saber del estudiante, modificando los esquemas pedagógicos tradicionales y ayudando a adaptar las planificaciones, los contenidos y las estrategias pedagógicas a un nuevo diseño del proceso enseñanza-aprendizaje. Es el que ayuda a romper la ‘‘inercia ” y resistencia institucional ante el cambio de paradigma, estimula el uso de las TIC, orienta al profesor de una determinada disciplina sobre qué herramientas específicas se pueden usar, vincula y reordena los elementos tecnológicos tanto pedagógica como estratégicamente en relación a los contenidos curriculares necesarios, dispone de la tecnología en función de una docencia eficaz y eficiente para el mejor aprendizaje, atendiendo la variedad de capacidades de los alumnos, trabajando con un área de intersección entre el diseño, la tecnología y los contenidos curriculares propios de cada disciplina, creando estructuras apropiadas para la mejora y optimización de los procesos de aprendizaje, logrando una mayor y mejor “sincronicidad pedagógica ” ya que —en las escuelas— tenemos metodologías pedagógicas del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI.

Algunas preguntas para el discernimiento

  • ¿Estamos preparados y capacitados para rediseñar el proceso pedagógico y los roles de docente y alumno a partir de la incorporación de las TIC?
  • ¿Cómo se reposiciona la autoridad docente y la capacidad transmisora de conocimientos disciplinares a partir del diseño pedagógico de las TIC?
  • ¿Qué desafíos le presenta este diseño al docente y a la institución?